Sueldo de autónomo: cuánto pagarte sin ahogar tu negocio
Si facturas cada mes una cifra distinta, ponerte sueldo parece imposible. Cómo calcular tu media, separar cuentas y pagarte sin vivir por encima del negocio.
Un mes facturas 6.000 €. El siguiente, 4.000. El otro, 7.000. Así es la vida de casi cualquier autónomo o pequeño negocio. Y con esa montaña rusa, la pregunta de cuánto pagarte se queda sin responder. En el episodio 16, Pablo y yo dedicamos un buen rato a ordenar las finanzas de un negocio pequeño. Aquí va la parte que más dudas genera: el sueldo.
Un aviso: esto no es asesoría, son principios de gestión. Para dudas fiscales, pregunta a tu gestor.
Primero, tu media de ingresos
No puedes ponerte un sueldo sobre tu mejor mes. Ni sobre tus dos mejores meses. Si un mes facturas 15.000 € y el siguiente 1.000 €, tu negocio no factura 15.000. Factura 8.000 de media.
Por eso el primer paso es mirar hacia atrás. Coge los últimos doce meses, o los que tengas, y saca la media. Esa cifra es tu punto de partida para todo: sueldo, gastos y cualquier crédito que te ofrezcan.
Y no te fíes de los clientes recurrentes como si fueran una nómina. Un cliente que lleva un año contigo se puede ir por motivos que no tienen nada que ver con tu trabajo. En un negocio pequeño, nada está asegurado.
Después, tus gastos: fijos y variables
Los gastos tienen una ventaja sobre los ingresos: son más predecibles. Sepáralos en dos grupos.
- Fijos: se repiten cada mes. Herramientas, software, cuota de autónomo, colaboradores fijos.
- Variables: cambian según el trabajo. Un editor que cobra por vídeo, envíos, comisiones de venta.
Revisa los variables con lupa. Es por donde más dinero se escapa: una suscripción que ya no usas, otra que pagas dos veces.
Separa lo personal de lo de la empresa
Parece obvio y casi nadie lo cumple. Ten al menos dos cuentas: una personal y otra para el negocio. Abrir una cuenta más cuesta poco, y el orden que te da vale mucho.
Para saber qué gasto es de quién, Pablo propuso una prueba sencilla. Imagina que eres empleado de tu propia empresa. ¿Le pedirías a tu jefe que te pagara el wifi de casa, el supermercado o el veterinario del perro? Si la respuesta te parece ridícula, es un gasto personal. Sale de tu sueldo, no de la empresa.
El sueldo: un porcentaje, no un capricho
Con la media y los gastos claros, ya puedes ponerte sueldo. La idea que defendimos es que tu sueldo sea un porcentaje de lo que factura el negocio, no una cifra fija sacada de lo que te gustaría ganar.
Así, si el negocio crece, tu sueldo crece. Y si un trimestre va flojo, no te comes la caja de la empresa. Qué porcentaje elegir depende de tus gastos, de si tienes equipo y de lo que necesites reinvertir. No hay una cifra mágica.
Hay una trampa que conviene evitar: facturar 10.000 € al mes no te hace rico. De esos 10.000 salen gastos, impuestos y lo que el negocio necesita para seguir. Si subes tu nivel de vida al ritmo de tu facturación, el primer mes malo te pilla sin colchón.
En el episodio salió un refrán que lo resume bien: del chóped al jamón se pasa muy rápido, pero del jamón al chóped cuesta muchísimo. Sube tu sueldo despacio. Bajarlo duele mucho más.
Págate primero (si puedes)
Hay un método muy conocido que le da la vuelta a la forma de pensar. Se llama Profit First, de Mike Michalowicz. En lugar de «ventas menos gastos igual a beneficio», propone ventas menos beneficio igual a gastos. Primero apartas tu parte y la del beneficio, cada una en su cuenta. El negocio funciona con lo que queda.
Seré sincero: no siempre es fácil. Hay quien prefiere pagar antes a su equipo que a sí mismo, o pagarse en varias veces al mes según van entrando los cobros. Son formas válidas de adaptarlo. Lo importante es que tu sueldo tenga un sitio fijo en el plan, no que sea «lo que sobre».
Una parte de tu sueldo, para ti del futuro
Con el sueldo ya en tu cuenta personal, aparta una parte. Hablamos de la regla del diezmo: si te quitaras un 10 % de lo que ganas, casi no lo notarías. Una cena fuera menos, una entrada de cine menos.
Qué hacer con ese dinero es decisión tuya. Nosotros no te vamos a decir dónde meterlo. Pero dejarlo parado en la cuenta corriente tiene un coste: con la inflación, ese dinero compra cada año un poco menos.
Lo que nos llevamos
- Calcula hoy tu facturación media de los últimos doce meses y usa esa cifra, no tu mejor mes, para planificar.
- Abre una cuenta solo para el negocio esta semana y aplica la prueba del jefe a cada gasto dudoso.
- Fija tu sueldo como un porcentaje de la facturación y súbelo solo cuando la media lo sostenga varios meses.
Esto lo hablamos con más calma en el episodio 16 de 90 & 1. Si te gusta este formato, apúntate a la newsletter y te lo mandamos cada semana.
Adrián Manso
CEO de Bohe Bonsai. Ecommerce, bolsa y mundo empresarial, donde los números no perdonan.
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